agosto 23, 2008

De mercados y otras yerbas

Como doy clases frente a muchos alumnos todos los años me pasa que en algún momento reparo, tal vez mientras hablo y veo sus caras, en lo que estamos haciendo en las aulas... ¿por qué estamos ahí?, ¿qué espectativas tiene quien se sienta, escucha y participa? Créanme que muchos de los que están a cargo de las materias se están preguntando todo el tiempo ¿qué le doy a estos chicos? ¿cuál es mi norte? ¿cuál es el norte de ellos? o sea: ¿qué profesional estamos buscando? Si bien puede haber múltiples respuestas uno tiende a simplificar y quedarse con algunas para no terminar con una atrofia cerebral masiva. Pero creo que ustedes, muchachos y chicas de diseño industrial, deben saber que desde el departamento hacia abajo todos están quemando pestañas durante largas horas a la semana para entender que quiere la sociedad del diseñador y cómo la vamos a encarar nosotros. Por otra parte, chicas y muchachos, no es que hago pretensión de saberlo todo, pero tengo una muestra bastante amplia (tres facultades de grupos bien distintos) y conozco algo de lo que pasa con el "después de", o sea cuando se termina la facultad. En primer lugar sepan que la facultad nunca los deja desamparados. Muchos de nosotros hemos vuelto -me tengo que incluir- ni bien recibidos con la pregunta ¿y ahora?. Las bolsas de trabajo funcionan más o menos bien y responden a algunas de esas preguntas. Por otro lado están los grupos de trabajos, de investigación, con becas, post-grados, y cargos docentes y auxiliares siempre necesarios. Ese es el "colchón", o también la "cama elástica", que pueden encontrar fácilmente. Después está la calle, la industria, la necesidad del profesional. Esa hay que patearla y mucho, requiere entrevistas, sobre todo entrevistas donde a uno le vean la cara y se genere la primer impresión. Ahí no tenemos que ponernos nerviosos ni dar a entender que nos morimos por trabajar el lugar, la postura es: somos "vendedores" de nosotros mismos. Ofrecemos relajadamente tratando de dar una buena impresión sin exagerar. Ofrecemos, si gusta bien. Por su salud mental: nunca crean que los van a llamar aunque se los digan, es parte del juego. Esto de las entrevistas es una posibilidad real, no hay que dudarlo. Algo pesado, hay que admitir. Es conveniente no esperar a recibirse para encarar esta larga tarea. Y las empresas suelen ponerle grilletes a los pichones que entran faltándoles algún tiempo para el título. Como contrapartida se aprende de todo: trabajo en equipo, técnicas, cuestiones eminentemente prácticas, etc. Y por último está el free-lance: el más difícil de todos. Requiere tiempo y encontrar el nicho. Hay que devanarse los sesos buscando aquello que pueda captar la atención del potencial consumidor o empresa que adhiera. Con el tiempo uno empieza a tener "fama" y la rueca empieza a girar sola. Más adelante voy a ahondar alguna cuestión... pero el panorama es más o menos así, hay posibilidades para todos, pero hay que pelearla mucho, buscar apoyo y darle pa' lante.